33 millones de hipertensos
Aunado a la alta cifra de que México tiene 11 millones de diabéticos, la Secretaría de Salud inició el año anunciando que estadísticas confiables revelan que también hay 33 millones de hipertensos.
Estimaciones del Sector Salud apuntan que la cantidad de hipertensos en los 31 Estados y el Distrito Federal es de alrededor de 33 millones de hipertensos mismos que tienen de 20 a 69 años de edad.
Desafortunadamente más de la mitad de ellos desconocen que tienen hipertensión. Por ello, la SSA considera importante promover entre la población una cultura de la prevención con el fin de detectar de forma temprana este padecimiento y evitar así problemas cardiacos graves.
En la actualidad, las enfermedades cardiovasculares constituyen la principal causa de mortalidad, ello como consecuencia de los estilos de vida de la población mexicana: Mala alimentación, sedentarismo y tabaquismo.
Lo anterior, incrementa el riesgo de padecer hipertensión arterial a temprana edad, etapa en la que el riesgo de eventos cardiovasculares es mortal y mayor, principalmente en los hombres.
En la actualidad uno de los factores que están estrechamente relacionados con desarrollar hipertensión arterial es el consumo de sal, de ahí la importancia de disminuir este condimento, así como evitar la ingesta de “comida rápida”, ya que mantener este tipo de alimentos se utiliza un conservador llamado benzoato de sodio, de alto contenido salino.
La SSA recomendó a la población en general realizarse por lo menos dos chequeos de su presión arterial al año, en caso de que se identifique una alteración en alguna de las tomas, será necesario llevar a cabo un monitoreo, con el fin de obtener un diagnóstico confiable.
La otra situación es que si la persona sabe que es hipertensa debe visitar al médico por lo menos cada tres meses, para llevar un adecuado control del padecimiento.
Es importante realizar una detección temprana de la enfermedad, de lo contrario, con el paso del tiempo pueden sufrir graves daños a los órganos blandos como corazón, riñón y cerebro.
La presión arterial es la fuerza de la sangre para presionar contra las paredes de los vasos sanguíneos. Para describirla, se usan dos números 120/80. La cifra de arriba mide la presión cuando el corazón bombea y se llama sistólica; la de abajo mide la presión cuando el corazón descansa y se llama diastólica.
La presión arterial tiene variaciones todo el tiempo, pero deben ser entre 10 y 20 unidades, dependiendo de la actividad en el momento de checarla. Sin embargo, si la medición sistólica constantemente es mayor o igual a 140 y la diastólica igual o mayor que 90, se puede considerar que la persona tiene hipertensión.
Con el tiempo, el engrosamiento de los músculos de las arterias por la presión arterial alta puede causar estrechamiento, a veces bloqueando el flujo de sangre, con ello, los órganos que dependen de esta función se dañan. Por ejemplo, en cerebro puede ocasionar un ataque de apoplejía, causando parálisis, problemas al hablar y la muerte. En riñones, insuficiencia renal. En ojos, fallas en la visión y ceguera y, en corazón, ataques cardíacos y la muerte.
Los riesgos de la hipertensión son más graves si la persona tiene otras enfermedades como diabetes, obesidad, colesterol alto o si ya sufrió ataques del corazón o de apoplejía.
El problema más grave en las personas que tienen hipertensión es la falta de síntomas, de ahí que se le llame el asesino silencioso. Por ello, en la mayoría de los pacientes se detecta cuando ya avanzó y sufren de dolor de cabeza y cansancio extremo.
Fuente: El Manana de Reynosa